Sin embargo, su más reciente sencillo es un poco diferente a lo que nos tiene acostumbrados, Alfonso realiza un ejercicio de reflexión intenso en donde la realidad se cuela bruscamente en las letras y nos obliga a pensar sobre el momento actual en el que vivimos, el cuál no es un secreto es difícil.
El mundo, ni siquiera atravesando una pandemia parece detenerse en sus egos, conflictos y escenarios de maldad, por eso es una grata sorpresa el lanzamiento de esta pieza y no podíamos quedarnos sin preguntar cuál fue la motivación.
Antes de comenzar, hay que destacar la producción y composición de alto calibre, cobn arreglos vocales intensos y una armonía amable con los sentidos, cualidades que siempre han sido parte de la obra de este artista.
La motivación para escribir esta canción, parece ser diferente a tus temas usuales ¿Qué disparó esta composición, que querías decir? ¿Era hora ya de levantar la voz?
Es difícil estar en Colombia y no
verse afectado a un nivel u otro por la situación política, sobre todo
en los últimos años. Yo veo un punto muy fuerte en el tiempo, que marca
una división brutal (que ya existía, pero aquí se hace dolorosamente
evidente), que es cuando en un plebiscito la mitad del país le dice” NO”
a unos acuerdos para lograr la paz, cosa que nos pareció totalmente
descabellada y demente a muchos. Ese fue un suceso que acentuó una
escisión gigante y dolorosa, alrededor de un tema que muchos pensábamos
era impensable cuestionar (el desarme de un viejo grupo violento),
menospreciando el poder que aún tenía un sector que lo único que
concebía era la lógica de la guerra y que no quería perder su marca de
“la mano dura” con la que hizo todo su capital político durante casi 20
años (Capital para el cual obviamente dependía de ese enemigo al que se
estaba proponiendo desarmar). Luego vinieron unas elecciones tan reñidas
como cuestionadas (la “Ñeñe política”), luego el proceso del juicio
contra Uribe por presuntamente haber sobornado delincuentes en cárceles
para que lo favorecieran en juicios, luego los estallidos sociales
cuando una gran masa de la población salió a protestar políticas del
gobierno, y la cantidad de gente que murió en estas protestas (mas por
balas de “la ley” que de ningún otro sector).., y así una cadena de
acontecimientos que muestran que en el país se está dando un cambio de
paradigma social y político, que podría vaticinar un relevo de poderes
en el 2022. Entre la Colombia que grita “cambio” y la Colombia que
quiere mantener las estructuras de poder existentes, existe una guerra
de narrativas encontradas de una intensidad como yo no había
experimentado en el tiempo que llevo vivo. Todo esto está en el aire,
está en la calle, está en la prensa, en la red, en las conversaciones
cotideanas. Es imposible no verse permeado y no responder desde un
sentir y desde una lectura personal, moral de todo lo que acontece. Eso
es esta canción. Una respuesta o catarsis ante varios aspectos de lo
que a nivel político, social y ético vivimos. Pienso que a medida que
ampliamos nuestra reflexión y nuestra lectura de la historia, se hace
cada vez más difícil verla como un asunto de “buenos” y “malos”. Los que
se han visto así mismos como los “buenos”, ”héroes” o “defensores de la
patria”, pueden tener sombras y demonios tan grandes (o a veces
mayores) como aquellos a quien consideran “el enemigo”, así quieran
solapadamente camuflarlas con poses y lemas con los que incluso invocan a
“dios”. A ese fariseísmo también apunta la canción.
¿Crees que los artistas tienen alguna responsabilidad política?
No
me gusta que nadie le diga a nadie cuales deben ser sus
responsabilidades. Esto se me hace otro juicio moralista. No creo que
los artistas TENGAN QUE hablar de política. Prefiero la libertad. Que
el que lo quiera hacer lo haga, y el que le quiera cantar a otras cosas,
también lo haga. Los artistas deben ser fieles a su llamado interior,
sea cual sea.
¿Es el arte un agente de cambio o sencillamente no hace mella en la realidad?
Si
por “la realidad” nos referimos a las estructuras sociales, el arte
puede ser gran agente de cambio o puede no serlo. Una cosa no lo hace
más valioso que la otra. Si con “la realidad” nos referimos al corazón o
a la conciencia de una persona, entonces claro que si: ¡el arte
sensibiliza! Esa sensibilización puede llevar a una acción que genere
cambios en el tejido social o no. Aunque indudablemente personas
sensibles producirán una mejor sociedad que personas insensibles.
¿A
qué crees que se deba que el colombiano es tan tolerante, tan ciego
ante la violencia, la necesidad, la pauperización en la que estamos?
No
creo que sean características de “el colombiano” como tal. Conozco
colombianos y colombianas con empatía y compromiso con ayudar al
bienestar de otros. Y en el caso de quienes no son así, quizá se deba a
las corazas que a lo largo de la vida nos hemos ido poniendo para
protegernos del dolor, pero que nos desconectan a veces de nuestra
propia sensibilidad y de la capacidad de nuestro corazón se sentir
empatía.
¿Se viene un disco con mensajes más directos? ¿Qué pasó con el amor y la esperanza? ¿Se mantienen?
La
verdad no sé cómo voy a escribir próximas canciones. Creo que dependerá
de lo que sienta al momento de sentarme a componer. Podrá haber
canciones de amor, de esperanza, de dolor, de desamor, de denuncia
política, de espiritualidad, ya veremos.
¿Cómo es el
proceso de composición de Alfonso Espriella? ¿Se piensa primero la
canción, haces la música antes o sencillamente te sientas al piano o con
la guitarra y fluye?
Normalmente me siento con el
piano o a guitarra y fluye una idea musical. Encima de eso creo una
melodía con la voz y luego a esa melodía le pongo a letra.
@Subterránica

